Vail es sinónimo de nieve, lujo y aventura. Pero aunque el esquí sea su carta de presentación, hay mucho más por descubrir cuando cae el invierno.
Desde spas de montaña hasta cenas en cabañas con vistas a los picos nevados. Este destino en el corazón de Colorado ofrece experiencias para todos los gustos, incluso si no te subes a unos esquís.
En este artículo recopilé ocho actividades invernales imperdibles que te permitirán disfrutar de Vail, aun si no vienes a esquiar. Y lo mejor, es que lo harás con la misma esencia alpina que enamora a viajeros, familias y amantes del confort de montaña.
1. Relajarte en un spa con vista a las montañas
El invierno en Vail también se vive desde la calma. Una jornada en el spa es el antídoto perfecto contra el frío y la altura.
Desde tratamientos con sales minerales hasta saunas de vapor con vista al Gore Range, cada detalle está diseñado para que te desconectes del mundo exterior. Spas como los del Four Seasons Resort, The Lodge at Vail o Sonnenalp Hotel ofrecen experiencias completas con piscinas climatizadas y áreas de descanso frente al fuego.
Tip: reserva un masaje después de un día de caminata o paseo, y acompáñalo con un baño de hidromasaje al aire libre mientras cae la nieve.
2. Subir en góndola al atardecer y cenar en la montaña
No necesitas esquiar para disfrutar las alturas. La Eagle Bahn Gondola abre para visitantes que quieren contemplar el atardecer sobre Vail Village y los Back Bowls.
En la cima, puedes disfrutar de una cena exclusiva en Bistro Fourteen o vivir la experiencia inolvidable de Game Creek Restaurant. Es una cabaña a la que accedes en una máquina snowcat.
Desde allí, las vistas del valle son incomparables. Es uno de esos planes que capturan el espíritu de las Rocosas: elegancia, naturaleza y buena gastronomía, todo en un mismo escenario.
3. Hacer una excursión con raquetas de nieve
El silencio del bosque nevado es una de las sensaciones más auténticas del invierno en Vail. Las excursiones con raquetas son ideales para ti si buscas un contacto más profundo con la naturaleza.
Puedes unirte a las rutas guiadas del Walking Mountains Science Center o del Nature Discovery Center. Estos planes cuentan con guías naturalistas que explican la flora y fauna local.
Las caminatas duran entre una y dos horas, y se adaptan a todos los niveles. Lleva ropa en capas, protector solar y una cámara: los paisajes entre álamos y abetos son dignos de postal.
4. Patinar sobre hielo en el corazón de Vail
Entre luces, música y risas, el patinaje es una tradición invernal que encanta a grandes y chicos.
En Solaris Plaza, una pista al aire libre se convierte en el punto de encuentro del pueblo al caer la tarde. También puedes visitar el Dobson Ice Arena, un recinto cubierto que ofrece horarios abiertos y partidos del equipo local, los Vail Yetis.
Patinar bajo las montañas nevadas, con un chocolate caliente en mano, es una experiencia tan simple como inolvidable.
5. Disfrutar del après-ski sin esquiar
El après-ski no está reservado solo para quienes bajan de la montaña. Las terrazas de Vail Village y Lionshead se llenan de música en vivo, bebidas calientes y una atmósfera vibrante al atardecer.
Lugares como The Remedy Bar en el Four Seasons o Garfinkel’s en Lionshead son clásicos donde locales y visitantes se reúnen frente a las chimeneas exteriores.
Pide un vino caliente o un cóctel de temporada y disfruta de ese momento donde el tiempo parece detenerse. Vas a estar rodeado del brillo de las luces y el aire puro de las montañas.
6. Vivir una aventura en moto de nieve
Si lo tuyo es la adrenalina, un paseo en snowmobile por las montañas de Colorado te dejará sin aliento. Empresas locales como Nova Guides ofrecen recorridos guiados por valles cubiertos de nieve, miradores escondidos y senderos panorámicos.
Puedes elegir entre excursiones de medio día o de día completo, con recogida en tu alojamiento. Es una forma diferente de descubrir el paisaje invernal de Vail, lejos de las multitudes y con la libertad del aire abierto.
No olvides guantes térmicos y gafas protectoras: la experiencia es tan intensa como espectacular.
7. Explorar arte, cultura y compras alpinas
Más allá de la nieve, Vail es un destino cultural en pleno auge. El Colorado Snowsports Museum & Hall of Fame narra la historia del esquí y la legendaria 10th Mountain Division.
Además, las calles peatonales están llenas de esculturas, galerías y tiendas que mezclan arte contemporáneo y tradición local.
Entre paseo y paseo, entra en una boutique de diseño o una galería de arte de montaña. Cada esquina te ofrece algo distinto, desde moda alpina hasta fotografía naturalista. Es un plan ideal para días fríos o nublados.
8. Paseo en trineo de perros: la magia del invierno en movimiento
Si buscas una experiencia auténtica y diferente, subirte a un trineo de perros en Vail es una aventura que combina naturaleza, historia y emoción. Guiado por un equipo de huskies entrenados, recorrerás senderos cubiertos de nieve entre bosques de álamos y pinos, mientras sientes el viento frío y el ritmo constante del trineo sobre la nieve.
Las excursiones parten desde las zonas de Minturn y Wolcott, donde los paisajes abiertos del valle invitan a desconectarse por completo. Los tours son guiados por expertos —algunos con décadas de experiencia— y se realizan entre diciembre y abril, según las condiciones de nieve. Es una experiencia familiar perfecta para conectar con el espíritu invernal de Colorado.
Conclusión: Vail en invierno es mucho más que esquí
Vail es mucho más que un paraíso para esquiadores: es un destino que combina lujo, aventura y autenticidad. Cada rincón ofrece una nueva forma de conectar con la montaña, ya sea desde un spa, un sendero o una cena bajo las estrellas.
Aquí, el invierno se vive a tu manera.
Si quieres conocer más actividades y el estilo de vida en Vail, no solo en invierno, sino durante todo el año…
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